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Extraído de la Revista Desnivel, Especial
Material 2000-2001
A no ser que seamos ya unos expertos en la
materia, cuando entramos a una tienda especializada para comprarnos ropa
de montaña nos sentimos totalmente confusos a la hora de decidir,
y pese a que nos ayude algún dependiente, no siempre acertaremos
con la prenda mas adecuada a nuestras necesidades.
Lo malo es que nos daremos cuenta de ello
demasiado tarde, ya que la esteremos usando en la montaña, agobiados
de frio o de calor, y sin posibilidad alguna de cambiarla por otra.
HACIA UN IDEAL
Por mas que los fabricantes de prendas deportivas
no cesan de investigar, el tejido ideal aún no se ha descubierto.
Se entiende por tejido ideal aquel que diera cumplida y absoluta solución
a todas nuestras necesidades como usuarios.
En lo que a ropa de montaña respecta
no cabe duda de que se sigue avanzando en este terreno, y que las innovaciones
han sido mucho mayores a nivel de diseño técnico que a soluciones
de utilización prácticas, lo que tampoco está nada
mal.
TRANSPIRABLES E IMPERMEABLES
De entrada, para montaña hay que desechar
cualquier prenda tipo chubasquero, es decir, impermeables que transpiran
poco o nada.
En la montaña, o en cualquier otra
practica deportiva que implique movimiento y trabajo físico, nuestro
cuerpo suda. Si el vapor de agua generado por la sudoración no
es trasladado al exterior de forma eficaz y suficiente, la capa de aire
existente entre nuestra piel y el tejido exterior que nos envuelve, perderá capacidad
térmica por que su humedad relativa aumentará progresivamente,
hasta que se sature y condense.
Resultado final: estamos empapados por dentro,
y las consecuencias de esto pueden ser fatales a poco que la temperatura
ambiente descienda.
Es por esto que una prenda exterior para
montaña, con independencia de si vamos a hacer trekking o alpinismo,
debe conjugar lo más sabiamente posible sus dos cualidades más
preciadas: impermeabilidad y transpirabilidad.
SINTÉTICOS Y PARA EL FRÍO
El poliéster y sus fibras derivadas
siguen constituyendo la base textil sintética empleada para la
confección de estas prendas. Muy resistente a la humedad, rápido
secado. ligero y volumen aceptable. Por otra parte, tras una buena sudada
huele menos que otras prendas basadas en fibras naturales, es más
duradero y cómodo de usar en términos generales.
Entre los "peros" encontramos una
seria disminución de su capacidad térmica frente al viento
y limitada resistencia a la abrasión.
Actualmente los fabricantes han incorporado
al poliéster membranas micro porosas, tratamientos exteriores hidrofugado
determinados porcentaje de otras fibras como lycra, algodón, Supplex,
cordura, etc. encontrándose buenas soluciones tendentes a reforzar
las ventajas y disminuir o casi anular los inconvenientes del poliéster.
Para actividades de trekking en condiciones
estivales resulta ideal combinar el forro con una camiseta interior como
primera capa en contacto con la piel, que ayude a repeler la humedad (propiedades
hidrófugas) producto de la sudoración y así complementar
las cualidades del forro.
La clásica camiseta de algodón
no sólo acumula humedad, sino que tarda en secar y enfriará nuestros
riñones, entre otras cosas.
ELEGIR EL FORRO
En principio tienes varias opciones, puedes
elegir que sea:
• De apertura total : más práctico
y favorecedor de la transpiración.
• Versión polo (apertura superior):
más estético y técnico, pensado para actividades
de intensidad física media-baja.
• Versión chaleco: la menos
polivalente de todas.
Busca en todos los casos un buen cuello,
alto y ceñido, y una cremallera gruesa (inyectada) que últimamente
se imponen por el buen resultado que dan. Por otro lado en alta montaña,
es muy interesante llevar cremallera con doble cursor, solapa interior
tras cremallera, y ajuste elástico de cintura. Recuerda que resultará más
eficaz un puño rematado con el mismo tejido polar o con lycra,
que uno ajustado de punto.
CONOCER UNA CHAQUETA
De entrada, ayudará mucho tener claro
qué queremos hacer en la montaña (tipo de actividad, niveles
de compromiso, dificultad o intensidad, frecuencia de salidas, con o sin
la abuela, batir récords, etc.). No hay que olvidar que una prenda
totalmente impermeable, no es transpirable, y viceversa.
• El aspecto exterior de ciertos diseños
de meros chubasqueros puede inducir a confusión, sobre todo porque
ya existen en el mercado prestigiosas marcas que los incluyen en sus gamas,
confeccionados a base de tejidos (Pro-tex ultra, Perex-6, Hydrenaline,
lightflite, microfibras de poliamida, etc.) que, aunque tengan un cierto
grado de transpirabilidad, sus mayores cualidades las encontramos en la
acción cortaviento y/o impermeabilizadora.
• Intentar a buscar impermeabilidad
y transpirabilidad absolutas, independientemente del grado de humedad
ambiental, esté o no lloviendo, impasible al volumen de la precipitación.
Y al mismo tiempo que aísle cuando haga frío, y refresque
cuando apriete el calor. Y no sólo eso, sino que se muestre resistente
como la mejor lona y pese lo que la más liviana pluma... No insistas,
sobra que vivimos en un mundo imperfecto, y nuestro Santo Grial no existe
por el momento.
• En términos generales, impermeabilidad
es la propiedad que más se valora, porque también su ausencia
es la primera en notarse. Sólo a título referencial, la
chaqueta elegida deberá haber superado en los preceptivos tests
de rendimiento una columna mínima de 10.000 mm. Y como todo es
muy impermeable, cuando está nuevo, o poco usado, no hay que dejar
de lado, en mayor o menor medida, el resto de parámetros (transpirabilidad,
ligereza, durabilidad, movilidad, prestaciones técnicas, etc.)
• Para elegir la talla adecuada, conviene
que te la pruebes con una prenda interior de cierto volumen, para tener
la suficiente holgura en caso de combinarla con un forro polar. Los modelos
que incluyen fibra polar integrada y cosida en la propia chaqueta no son
recomendables por su escasa practicidad y nula polivalencia.
• La versión 3/4 vale para todos
los públicos. Las tendencias actuales ofrecen versiones 2/4, más
técnicas y menos aparatosas, pensadas inicialmente para actividades
de nivel medio-alto.
AFINANDO TODAVíA MÁS
Casi siempre resulta preferible elegir un
tejido fino-medio (no más de 115 g/m2) para expediciones o actividades
técnicas y/o de compromiso.
Para una práctica más moderada,
los tejidos gruesos (desde 160 glm2) garantizan durabilidad... y peso.
Y ya puestos a afinar:
• Eleva los brazos alternativamente
y comprueba, no sólo que no te quede la manga desprotegida, sino
que no se levante el faldón inferior de la Chaqueta por ese mismo
lado. La versión 3/4 es la más popular. Los fabricantes
actuales manufacturan versiones 2/4, más ligeras)' menos voluminosas,
para quienes exigen diseños de máxima movilidad.
• La capucha debe ser al menos integrada,
no desmontable. Así mismo, la Chaqueta ha de tener ajuste de cintura
y faldón, fácilmente destensable.
• Aunque hasta hace poco tiempo los
sistemas coadyuvantes para la transpirabilidad eran sólo exhibidos
por los modelos más técnicos, la eficacia demostrada y por
ende la polivalencia que otorgan a la prenda este tipo de innovaciones,
las hacen hoy por hoy recomendables para todas las prácticas, sea
cual fuere el nivel. Puede elegirse entre una simple ventilación
de las axilas con cremallera, o comunicada con bolsillos exteriores, ventilación
costal independiente de los bolsillos, etc.
• Y por supuesto, que las costuras
vayan interiormente termo selladas.
CUIDADOS Y MIMOS
Las capas impermeables y transpirables -ya
sean un revestimiento o una membrana laminada- dependen para funcionar
de componentes relativamente delicados. Ni siquiera la Chaqueta más
cara del mercado te durará mucho si la maltratas.
En primer lugar, la suciedad y el sudor pueden
obstruir y ensuciar los microporos del tejido, disminuyendo su transpirabilidad.
Mantener la prenda limpia ayuda a conseguir
que funcione en toda su capacidad. Algunas clases de detergentes pueden
destruir químicamente algunos elementos de la cubierta, así que
Ice las etiquetas y sigue las instrucciones de lavado y secado del fabricante.
Sin embargo, no suele ser una buena idea meter la Chaqueta en la lavadora;
el movimiento de batido del tambor puede eliminar gradualmente el acabado
hidrófugo de la cubierta.
Los acabados hidrófugos se aplican
para conseguir que el agua quede formando gotas sobre la superficie de
la cubierta (efecto deperlante). Si este acabado exterior desaparece,
la membrana o capa transpirable e impermeable del interior de la cubierta
seguirá evitando que penetre el agua; pero el tejido de nailon
puede saturarse con la lluvia, lo que haría disminuir la transpirabilidad
y daría a la Chaqueta un tacto frío y húmedo, Independientemente
de los cuidados que prodigues a tu Chaqueta, el acabado hidrófugo
terminará por desaparecer simplemente con el uso.
El efecto deperlante se puede restaurar en
parte aplicando a la cubierta algún spray o añadiendo algún
producto en el lavado. En cualquier caso, siempre resultará menos
agresivo para la prenda lavarla a mano, y lo menos posible.
FORROS POLARES ¿SIMILARES PRESTACIONES?
Si de verdad pretendemos tener un forro
quee sea bueno en todo, podemos ponemos encima algo así como un
chubasquero hipertérmico o una pseudo Chaqueta que no es interior
ni exterior, sino todo lo contrario. Semejante galimatías no lo
es tanto... La capacidad térmica representa la principal razón
de ser en un forro polar, y suele ir reñida con la ligereza. Éste último
aspecto resulta vital para alta montaña, pensando en actividades
de mucha intensidad física y/o movimiento. Normalmente, encontraremos
tres tipos de grosores: fino (desde 140glm2), mediano (desde 220 g/m2)
y grueso (desde 300g/m2).
Además de la capacidad térmica,
elegiremos en función del peso y volumen que deseemos en la prenda
una vez doblada. Poco a poco se le da cada vez más importancia
a la capacidad cortaviento, sobre todo en climatologías como la
nuestra, donde en muchas ocasiones la Chaqueta exterior sobra. pero si
te la quitas el viento te "acuchilla" a través de un
forro no dotado con este tipo de protección. En este caso, la capacidad
térmica de la prenda disminuye en progresión ascendente
(para un forro grueso, en tomo a un 4% de reducción frente a 10
km/h de viento, 12 % con 20 km/h, etc.). Nunca olvides que:
• A la hora de escoger talla, no debe
quedarte ajustado como si de una camiseta interior se tratase, pero tampoco
excesivamente holgado, de lo contrario este exceso de volumen haría
muy incómoda la colocación encima de una Chaqueta exterior
si las condiciones lo requieren.
• Pruébatelo con el mínimo
de ropa debajo (sólo una camiseta), y eleva los brazos bien estirados,
para comprobar que los puños no quedan demasiado bajos. APRENDAMOS
A
VALORAR LOS DETALLES EN UNA CHAQUETA
Los consumidores más exigentes pueden
valorar ciertos detalles que se te escapan al gran publico. Algunos de
ellos son:
La cremallera con doble cursor.
Solapa interior tras cremallera.
Protección exterior de cremallera
doble y con cierre de velero discontinuo.
Bolsillos exteriores: ausencia de los inferiores
(versión 2/4). y los únicos (superiores) con cierre vertical
o diagonal y con solapa protectora.
Para cierto nivel de actividades, los bolsillos
interiores no son prácticos.
La capucha, preformada, con visera y volumen
suficiente para albergar el casco de escalada sin agobios: acompañando
siempre todos los movimientos de la cabeza. Fácilmente ajustable,
y “recogible” bajo el cuello cuando no la necesitamos.
Cierre de puños de regulación
rápida con velecro.
Refuerzos exteriores antiabrasión
(hombros y codos).
El mínimo posible de costuras exteriores.
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